Hace unos días alguien me envió un correo en el que sólo se mostraba un s.o.s en el asunto y un texto adjuntado. Creo que es lo bastante interesante como para comentarle algunas cosas…
Alguien me hablaba de que “llevaba un tiempo en una situación precaria, siendo una buena persona que cumple con todas la leyes armoniosas del universo, con todo lo que dicen las leyes del universo, siguiendo su criterio de honestidad, desde su mapa, y que aunque ya ha intentado hacer todo lo posible, aún no es capaz de escuchar lo que le dicta su corazón“.
Después de su explicación personal, que no voy a narrar por cuestiones de respeto, me lazaba una pregunta realmente curiosa: ¿puedes tener un corazón lleno de amor, que te dicta lo que debes o no tienes que hacer para ser feliz y estar armonizada?
Bien, creo que vale la pena pararse un momento y analizar de qué estamos hablando concretamente. Amiga, lo primero que yo haría en tu caso sería darme cuenta de todas las creencias que me escribes en tu texto. Primero de todo, deberíamos definir qué es para ti una situación precaria y hasta que punto se puede considerar precario lo que uno vive (y aquí estoy aceptando como cierto que tu caso sea “una situación precaria…). Quizá sería necesario mirar todo el panorama desde fuera. Evidentemente, y con todos los respetos, creo que es bastante difícil poder solucionar nuestros “problemas” a través de libros de autoayuda o de guías espirituales. Además, creo que la honestidad es una cuestión de estilo de vida, de cómo quieres vivir tu vida según tu concepción de “honestidad”. Quizá sea necesario observarte un poco más, pararte contigo misma, y observar qué sientes, cómo lo sientes, qué es la realidad de la que me hablas… ¿Realmente haces las cosas “por el bien de los dos?” y ¿dónde queda tu bien personal? ¿Realmente debes culpar de todo esto a alguien? ¿Realmente vas a seguir encastada en lo que de niña te dijeron?
¿Qué quieres en tu vida? ¿Cómo quieres vivirla? ¿Realmente resulta tan “miserable” esa realidad de la que me hablas? ¿Cómo quieres que sea tu realidad, la tuya, no la de esa persona con la que tuviste una relación hace tiempo, no con esa persona que quisieras y no llega… sólo tu, cómo quieres vivir tu, cómo quieres sentir tu…?
Dicen que a veces es necesario el silencio para escuchar lo que se dice a lo lejos… quizá tu corazón necesite que lo escuches realmente y que dejes de murmurarle creencias que él no comprende. ¿Algo en el pasado no salió cómo esperabas? Bueno, puedes empezar a culpar a todos los que hasta hoy han caminado a tu lado, puedes buscar culpables por todas partes pero recuerda que el vivir las situaciones y el interpretar cómo vas a vivirlas es algo que sólo depende de ti.
Evidentemente que puedes tener un corazón lleno de amor que te dicte o te deje de dictar… pero yo considero que más que corazón hay que tener coherencia, coherencia con uno mismo. Qué quiero, cómo lo voy a conseguir, qué cosas hice mal antes y cómo puedo mejorarlas ahora… es muy fácil encerrarse en el drama, buscar culpables por todas partes como hacen en las novelas, pero todo eso es darle vueltas a algo demasiado fácil. Sé coherente contigo, con lo que quieres, con lo que piensas, con lo que sientes. Hazte buenas preguntas, ¿Qué es para ti la felicidad? ¿Cuándo la vas a tener? ¿Es algo que se tiene o es una manera de vivir, una actitud?
Sólo a través de la coherencia personal vas a poder escuchar a tu corazón. Sé honesta contigo misma, la honestidad, igual que la coherencia, son estilos de vida. Tú eliges qué es lo que quieres.
domingo, 28 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
DIARIO
Me estoy tomando un cortadito en mi terraza favorita. Es algo que hago a menudo. No no… no tomar café… si no hacer cosas para mí, cuidarme todo lo que mi cuerpo, mi mente y mi espíritu son capaces de resistir. Tengo una horita para mí, porque en breve llegaran unas buenas amigas con las que he quedado para comer. Mientras estaba aquí he oído un chasquido, unas llaves que caían al suelo. Me he volteado y he descubierto a una pareja de ancianos, compartían el periódico y mientras el caballero leía los titulares más destacados, su esposa, que por cosas de la vida deduzco no tiene tanta buena vista como su marido o por lo menos, eso me dicen sus gafas muy graduadas, escuchaba muy atenta. Después de leer el titular, ambos discutían la noticia, con respeto y escucha activa hacia el otro.
He visualizado una cena de hace algunos meses. Compartía una de esas pizzas increíbles de bacon y queso con alguien especial, y he recordado que ese día ambos ancianos estaban haciendo lo mismo, en una mesa cercana… leyendo el periódico y discutiendo sucesos a la par. Lo cierto es que he esbozado una sonrisa, y mi mente siempre inquieta, ha pensado que quizá esto del periódico sea una rutina favorable, algo que la pareja de ancianos hace a menudo, algo que los une y que es para ellos; algo que les permite compartir diálogo, compartir opinión y compartir compañía.
Lo cierto es que quizá sea una bobada muy grande pero para mi ha sido todo un detalle. Me ha hecho pensar… pensar en lo importante que es buscar esos nexos entre las personas.
Muchas veces nos quejamos de que las cosas se vuelven monótonas, rutinarias, de que la vida se hace aburrida y de que el día tiene demasiadas pocas horas… yo creo que no es así. Y de hecho el camarero del bar, otro buen amigo, me lo acaba de corroborar. En uno de sus pases para traer café me ha preguntado que qué estaba haciendo. Ha visto uno de los libros que suelen acompañarme estos meses, un libro de oposiciones para los alumnos a los que estoy dando clase. Me ha dicho ahhhh estás con esto ahora.. y yo le he dicho si y no… ahora estoy escribiendo. Su cara ha quedado un poco dudosa y me ha lanzado una pregunta que recibo a menudo y que no os negaré… me da un poco de rabia:
“¿Ya tienes tiempo para todo? No sé cómo te lo haces…
Aunque a veces me canse esa pregunta y esa duda al aire de si tengo o no tiempo, de si mi mente y mi cuerpo van a resistir o no mi ritmo… en el fondo es algo que me alegra o algo a lo que le encuentro la gracia. Creo que el día tiene las mismas horas para ti que para mí, son 24… y creo que tampoco es cuestión de vivir una vida cara… un café o un chino para comer a veces es mucho más económico que cualquier otra cosa.
Creo que es importante pensar en ello, en buscar cosas que te llenen a ti, en hacer igual que los ancianos, buscar esos nexos, buscar esas rutinas favorables y convertirlas en especiales y distintas a cada momento.
He visualizado una cena de hace algunos meses. Compartía una de esas pizzas increíbles de bacon y queso con alguien especial, y he recordado que ese día ambos ancianos estaban haciendo lo mismo, en una mesa cercana… leyendo el periódico y discutiendo sucesos a la par. Lo cierto es que he esbozado una sonrisa, y mi mente siempre inquieta, ha pensado que quizá esto del periódico sea una rutina favorable, algo que la pareja de ancianos hace a menudo, algo que los une y que es para ellos; algo que les permite compartir diálogo, compartir opinión y compartir compañía.
Lo cierto es que quizá sea una bobada muy grande pero para mi ha sido todo un detalle. Me ha hecho pensar… pensar en lo importante que es buscar esos nexos entre las personas.
Muchas veces nos quejamos de que las cosas se vuelven monótonas, rutinarias, de que la vida se hace aburrida y de que el día tiene demasiadas pocas horas… yo creo que no es así. Y de hecho el camarero del bar, otro buen amigo, me lo acaba de corroborar. En uno de sus pases para traer café me ha preguntado que qué estaba haciendo. Ha visto uno de los libros que suelen acompañarme estos meses, un libro de oposiciones para los alumnos a los que estoy dando clase. Me ha dicho ahhhh estás con esto ahora.. y yo le he dicho si y no… ahora estoy escribiendo. Su cara ha quedado un poco dudosa y me ha lanzado una pregunta que recibo a menudo y que no os negaré… me da un poco de rabia:
“¿Ya tienes tiempo para todo? No sé cómo te lo haces…
Aunque a veces me canse esa pregunta y esa duda al aire de si tengo o no tiempo, de si mi mente y mi cuerpo van a resistir o no mi ritmo… en el fondo es algo que me alegra o algo a lo que le encuentro la gracia. Creo que el día tiene las mismas horas para ti que para mí, son 24… y creo que tampoco es cuestión de vivir una vida cara… un café o un chino para comer a veces es mucho más económico que cualquier otra cosa.
Creo que es importante pensar en ello, en buscar cosas que te llenen a ti, en hacer igual que los ancianos, buscar esos nexos, buscar esas rutinas favorables y convertirlas en especiales y distintas a cada momento.
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