domingo, 28 de noviembre de 2010

La honestidad es un estilo de vida

Hace unos días alguien me envió un correo en el que sólo se mostraba un s.o.s en el asunto y un texto adjuntado. Creo que es lo bastante interesante como para comentarle algunas cosas…
Alguien me hablaba de que “llevaba un tiempo en una situación precaria, siendo una buena persona que cumple con todas la leyes armoniosas del universo, con todo lo que dicen las leyes del universo, siguiendo su criterio de honestidad, desde su mapa, y que aunque ya ha intentado hacer todo lo posible, aún no es capaz de escuchar lo que le dicta su corazón“.

Después de su explicación personal, que no voy a narrar por cuestiones de respeto, me lazaba una pregunta realmente curiosa: ¿puedes tener un corazón lleno de amor, que te dicta lo que debes o no tienes que hacer para ser feliz y estar armonizada?

Bien, creo que vale la pena pararse un momento y analizar de qué estamos hablando concretamente. Amiga, lo primero que yo haría en tu caso sería darme cuenta de todas las creencias que me escribes en tu texto. Primero de todo, deberíamos definir qué es para ti una situación precaria y hasta que punto se puede considerar precario lo que uno vive (y aquí estoy aceptando como cierto que tu caso sea “una situación precaria…). Quizá sería necesario mirar todo el panorama desde fuera. Evidentemente, y con todos los respetos, creo que es bastante difícil poder solucionar nuestros “problemas” a través de libros de autoayuda o de guías espirituales. Además, creo que la honestidad es una cuestión de estilo de vida, de cómo quieres vivir tu vida según tu concepción de “honestidad”. Quizá sea necesario observarte un poco más, pararte contigo misma, y observar qué sientes, cómo lo sientes, qué es la realidad de la que me hablas… ¿Realmente haces las cosas “por el bien de los dos?” y ¿dónde queda tu bien personal? ¿Realmente debes culpar de todo esto a alguien? ¿Realmente vas a seguir encastada en lo que de niña te dijeron?

¿Qué quieres en tu vida? ¿Cómo quieres vivirla? ¿Realmente resulta tan “miserable” esa realidad de la que me hablas? ¿Cómo quieres que sea tu realidad, la tuya, no la de esa persona con la que tuviste una relación hace tiempo, no con esa persona que quisieras y no llega… sólo tu, cómo quieres vivir tu, cómo quieres sentir tu…?

Dicen que a veces es necesario el silencio para escuchar lo que se dice a lo lejos… quizá tu corazón necesite que lo escuches realmente y que dejes de murmurarle creencias que él no comprende. ¿Algo en el pasado no salió cómo esperabas? Bueno, puedes empezar a culpar a todos los que hasta hoy han caminado a tu lado, puedes buscar culpables por todas partes pero recuerda que el vivir las situaciones y el interpretar cómo vas a vivirlas es algo que sólo depende de ti.

Evidentemente que puedes tener un corazón lleno de amor que te dicte o te deje de dictar… pero yo considero que más que corazón hay que tener coherencia, coherencia con uno mismo. Qué quiero, cómo lo voy a conseguir, qué cosas hice mal antes y cómo puedo mejorarlas ahora… es muy fácil encerrarse en el drama, buscar culpables por todas partes como hacen en las novelas, pero todo eso es darle vueltas a algo demasiado fácil. Sé coherente contigo, con lo que quieres, con lo que piensas, con lo que sientes. Hazte buenas preguntas, ¿Qué es para ti la felicidad? ¿Cuándo la vas a tener? ¿Es algo que se tiene o es una manera de vivir, una actitud?

Sólo a través de la coherencia personal vas a poder escuchar a tu corazón. Sé honesta contigo misma, la honestidad, igual que la coherencia, son estilos de vida. Tú eliges qué es lo que quieres.

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