lunes, 27 de agosto de 2012

PRINCESAS

He vuelto una vez más. Siempre he pensado que los espacios son necesarios, que las personas deben elegir por ellas mismas, que la vida te ofrece demasiados colores como para no hacer la mezcla. Llevaba tiempo viviendo la variedad… Empecé con la literatura, seguí con las terapias físicas, los masajes y la concepción del hombre como unidad de mente alma y cuerpo. Más tarde trabajé la psicología y el funcionamiento del cerebro humano y de la comunicación, y lo apliqué a la formación de adultos. Estos últimos tiempos, sin embargo, tengo la oportunidad de provocar esos cambios en los más pequeños. Esos locos bajitos, cómo decía Serrat, son capaces de sorprenderte día a día. Hoy mismo, a la hora de comer… estaba sentada en una mesa con nueve niños. Hablábamos de costumbres y hábitos, y de su concepción de la educación. Entre primer y segundo plato, Laura que es una niña de siete años me comenta: “Debo sentarme con los codos pegados al cuerpo. Mi padre siempre me dice que debo hacerlo así si quiero ser una princesa”. ¿Tú también lo crees? Lo cierto es que al mismo momento, mi cerebro ha hecho un clic y ha pensado… “Escribirás sobre esto”. Mi respuesta ha sido directa. Simplemente le he dicho “Eso sólo debes hacerlo si verdaderamente quieres ser una princesa”. Acto seguido, y huyendo de nominalizaciones, le he dicho a Laura “por qué para ti… ¿qué es exactamente una princesa?” Trabajar con niños me abre a cada momento sus mapas mentales, sus creencias, sus valores inculcados. La charla de hoy ha sido muy productiva y me ha hecho reflexionar. Me ha hecho pensar justamente en qué les enseñamos a los que nos siguen, en si realmente les dejamos ser y elegir o si como en el caso de Laura, a medida que ella crezca, las princesas sólo serán esas señoritas que hacen lo que toca y que se sientan bien en la mesa. Pensemos en esto… al menos, hagamos eso.

1 comentario:

  1. Encertadísim el teu post.Els nens són com esponges que capturen tots els matissos dels adults i es bo reflexionar sobre allò que nosaltres traspassem i qüëstionar, fins a un punt, el que diem o fem

    Vanessa

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