sábado, 26 de junio de 2010

VOLVER...

Me siento bien, quizás demasiado bien… Quizá este texto te parezca algo raro, algo extraño… símil de todas las sensaciones que ahora mismo tengo. Acabo de llegar a casa después de hacer cosas que pensé que ya nunca más haría. Creencias firmes, valores aposentados, sonrisas y buenos tragos.
Hoy me he dado cuenta de la importancia de volver. Pienso que cuando te enredas en alguna historia, cuando te metes en la cabeza un proyecto, cuando te mueves en un mismo ciclo… todo se vuelve común, estable y duradero. Avanzas en esa zona de confort, mueves fichas, puedes ser original para no caer en la rutina pero al fin y al cabo vives unas circunstancias concretas, te rodeas de las mismas sensaciones, y si… avanzas, mejoras… pero a su vez, cada vez que dibujas un nuevo paso “borras” los anteriores. Para mi es algo similar a la amistad, ¿Cuántos de nosotros tenemos a ese amigo que hace siglos que no vemos? Si… nos conocimos hace un tiempo y muy probablemente vivimos algo diferente durante esa época. Después conocimos otro ciclo social, nueva gente, y la se siempre quedó para cuando hace falta. Avanzamos, cambiamos y cultivamos.
Hace algunos días que voy pensando en ello. ¿Es mi entorno personal el que realmente quiero? ¿Me llena lo suficiente y yo llego a llenarles lo suficiente? Sé que algunos lanzaréis afirmaciones tales como “lo suficiente respecto a qué o a quién…” pero creo que podéis entender a qué me estoy refiriendo.
Hoy es viernes, empieza el fin de semana y no tengo plan. Bueno… quizá tengo demasiadas opciones pero sé que no me interesa meterme en esos enredos. Me paro y pienso, y en mi mente empiezan a dibujarse imágenes de antes… Vuelvo al pasado y me encuentro con otros rostros, con otras charlas, incluso con otros ambientes, otra música, otra filosofía y otra fiesta. Si… tuve una época juvenil de noches interminables, de conciertos llenos de humo, de ropas de cuero y de amaneceres al lado de la luna.
Y simplemente actúo. Algo diferente. Vuelvo a encontrarme con ellos, vuelvo a subirme en una 600cc, vuelvo a enfilar carretera, vuelvo a los conciertos, vuelvo a todo aquello. Siento penetrante el olor a quemado, observo la luz tenue corriendo a gran velocidad. Mi pelo se enreda al ritmo del motor, el cuero vuelve a desprender ese olor mítico de carretera desierta, de pelo largo, de mirada negra.
Vuelvo a casa y vuelvo a ese tiempo. Me doy cuenta de algo importante. Me doy cuenta de algo que también está en mí. Me doy cuenta de que uno no puede olvidar sus orígenes, y menos cuando no sabe dónde quiere empezar, de nuevo, a forjar raíces.
Me siento bien cuando vuelvo. Quizá no sea por mucho tiempo, pero seguramente sea el tiempo suficiente para salir de un presente, recordarte cuánto vales, cuánto te siguen queriendo. Creo que en ocasiones es bueno volver. Parecido a cuando en una juventud rebelde te vas de casa y por circunstancias que no deseas, debes volver. Habrás desgarrado el calor hogareño, habrás roto los esquemas, habrás presumido de tu independencia. Pero sea como sea, esa siempre será tu casa, tu familia, tu historia. Y pase lo que pase, por más que te lo niegues, sabes que dentro de ese mundo siempre seguirá la puerta abierta. Para ti, sólo para ti…

jueves, 24 de junio de 2010

LA FILOSOFIA DE LOS CONTRARIOS

Esta tarde andaba paseando por la playa y entre las rocas he encontrado un texto precioso. Creo que era una carta entre extranjeros, quizá uno de esos romances eternos de verano. Me he detenido mientras la brisa lenta y suave acariciaba mi lectura. La verdad es que algo en mí se ha movido al reseguir esas líneas y he pensado que era oportuno compartir esto con vosotros. La carta decía así…

“Palabras para Sam”

Querido Sam… me cuesta centrarme últimamente, me siento obsesionada con todo lo que me está pasando. No me hago a la idea…
Son tantos los momentos en los que te pienso… te pienso como ahora… son tantas las horas en las que doy vueltas a lo mismo, son tantos los deseos que proyecto día tras día, es tanta la espera que no sé llevar, son tantos los amigos que me acompañan y es tanta la soledad que siento… Realmente es una sensación dura…estar rodeado de gente y pensar en el que está lejos… creo que eso es realmente sentirse solo…
No quiero provocar que sientas nada dramático ni que te sientas mal por mis palabras, sólo quiero compartirlas con el viento… Sé que la vida se compone de procesos y de momentos, y sé que cuándo te ofuscas con algo y no dejas de darle vueltas lo único que haces es aumentar la incertidumbre. Pero me cuesta, me cuesta mucho vivir esto. Siento que no estás aquí, siento que no debería escribir nada de esto, siento que quizá sólo deba relajarme y pensar que todo mar sigue su cauce, pero realmente creo que no puedo. Veo tus ojos, siento tus manos, acaricio tus labios, respiro tu pelo y te siento tan cerca y a la vez, sé que estás tan lejos… Me duele saber que no sabemos nada de lo que acontece, me duele pasar hojas en el calendario y no saber dónde estás, si estás bien, si me echas de menos… Eres una de las mejores personas que he conocido y uno de los pedacitos de cielo que más quiero…”

Puff… lo cierto es que me ha conmovido pero a su vez me ha dado nuevas ideas. Creo que la persona que escribe esto debería vivir un poco más lo que yo llamo la “FILOSOFÍA DE LOS CONTRARIOS”.

Esta nueva filosofía que quizá ya esté inventada… pero que a mi se me ocurre…desde mi perspectiva es una de las cosas más difíciles de hacer pero a su vez, es una de las cosas que da mejores resultados. Para mi consiste en aprender a “engañar a la mente”, aprender también a no ser impaciente, a tener paciencia, pero sobre todo, para mí implica hacer lo contrario de lo que harías.
Piénsalo por un momento… ¿Cuántas veces te has arrepentido de hacer algo? ¿Cuántas veces desearías volver atrás?
Es algo parecido a lo prohibido. Cuanto más te decían de niño “esto no se hace”… más lo hacías. Cuánto más deseas una cosa, a veces más se aleja… ¿Qué pasaría si aparcáramos lo que debe funcionar, lo que debe ser, lo que vamos a tener…y nos lanzáramos hacia todo lo contrario? Por ejemplo… pensarlo de nuevo… ¿Qué es lo que más desea un preso? Hablamos evidentemente de libertad. Si no la tiene la desea, si la tiene a conta gotas, la hecha de menos… si la tiene toda de golpe ni la valora ni la absorbe… ¿Qué pasa cuando llegan los reyes magos… cuando el niño ha deseado el juguete y no ha llegado? Ese chico ha sentido morir por dentro a causa de una desesperación por la no llegada del presente… pero por otro lado, cuando llegan los reyes y cae el juguete, el niño se cansa y lo deja de nuevo.
Creo que los humanos funcionamos más o menos igual cuando somos adultos. Si alguien nos ofrece el mundo en bandeja no vamos a ser capaces de cogerlo. Y es tan simple como notar cómo nos perdemos en la abundancia. Alguien me dijo un día que la vida es un tira y afloja. Creo que tenía mucha razón. Debemos aprender, y a veces es duro, a racionar, a ser selectivos, a entregar pero con reservas… debemos aprender a bailar la melodía en este pentagrama de contrarios...

CUESTIÓN DE VALORES

Voy a contaros mi secreto, algo que quizá os suene desgarrador a algunos, surrealista y alocado a otros y evidentemente, revelador a muchos. Si, especialmente a ti…
Ayer fue la noche de San Juan. Noche de brujas, noche en la que personas como yo suelen hacer más cosas de las que cualquier humano en sus razones sería capaz de comprender. Imagino que para cualquier persona en sus cabales… términos como ritual, conexión, energías, sanación, desconectar, ente o entidad, pueden sonar raros e incluso alocados.
Aún así, para personas cómo yo, todo esto cobra demasiado sentido cuando se vuelve real. En términos de “brujería” muchos piensan que todo lo que una persona con capacidades más allá de la lógica haga en una fecha tan señalada puede revertirse e incluso puede pasarle factura a nivel energético. Cuestión de karma si lo queréis…
Lo cierto es que yo nunca me he inclinado a creer en esas cosas ya que pienso que de hacerlo, nada de lo paranormal que llegase a hacer cobraría sentido. Me importan demasiado las personas y me importa demasiado su bienestar.
Noche, fuego, rocas, playa, yo y mi soledad. Y un rostro en mi pensamiento. Cierro los ojos, pienso, invoco, me conecto. Proyecto bienestar y proyecto un deseo. Quiero terminar con un trabajo empezado meses atrás: gran carga emocional, gran trabajo energético, gran eliminación de historias negativas en el otro, gran limpieza del otro y sin quererlo, para él, un inicio de sensaciones de descanso, de sensaciones de fluidez, de felicidad y por causa ajena, pequeño desliz inconexo.
Decido que ya no depende de mí. Dejo en sus manos el tiempo y el trabajo. Sé que el resultado está claro, sólo debo vivir ese proceso.
Regreso con la gente, ya hice mis pequeñeces. Buena charla, lujuriosas miradas, recuerdos que vuelan, licores diferentes, frío constante y calor que te llega.
Llego a casa y recojo todo lo expandido. Miro la luna, pienso en ella. Pienso en ellos y en los que ya no están aquí pero siguen conmigo. Me acaricia su esencia, mis ojos se llenan de lágrimas. Es una noche especial, casi la única noche en la que verdaderamente puedo estar con ellos. Miro el fuego, su sonrisa se dibuja, y en el transcurrir del tiempo siento que ya empiezo a perderlos. Se alejan entre la brisa, su mirada opaca sigue firme y se clava en mis ojos, siento y me dicen que todo saldrá bien y que sólo debo confiar en mi potencial, creer en mi capacidad de elocuencia y esperar para que todo aquello que no depende de mi vuelva por si sólo a su sitio. “Está en sus manos reencontrar el camino” dice alguna voz…
Duermo pocas horas con el calor de todo esto. Me despierto con una sensación extraña. Típica sensación de noches como esa. Y se posa ante mi mirar algo que no llego a comprender. Alguien narra su noche de brujas. Dentro de mi algo empieza a tambalearse. Pienso en mis valores y empiezo a pensar que no puedo soportar eso. Será una creencia pero daros cuenta de algo: cuando entregas tu alma por voluntad propia, cuando desde ese otro mundo regalas poder para llegar a culminar un objetivo, cuando te arriesgas a quizás perder toda la magia, cuando luchas por deseo y te encuentras con algo como esto… debes parar un momento y simplemente pronunciarte… cuestión de valores. No puedes, desde ese otro mundo, entregar todo eso. No vale la pena porque dentro de tu extrañeza sabes que tu poder es demasiado para desperdiciarlo. Así que algo más allá te mira y te recuerda, abandona eso. Cuestión de valores pequeña, no desperdicies tanto talento cuando no va a saber verlo. En resumen toda esta historia ardiente es como el buen vino o el buen fuego… debes saber cómo sorbas y cómo soplas para mantenerlo. Un pequeño desliz, una pequeña ráfaga de viento mal soplada o un sorbito demasiado grande… pueden hacer que todo desaparezca, cómo en el western… silencio, aire y esa ráfaga que recorre el suelo como cristal punzante que resigue tu alma.

EN UN MOMENTO DE PAZ INTERNA...

Esa tarde de domingo tuve una charla muy profunda, realmente interesante. Entre muchos debates y temas hablaba de viajes que estaban previstos y que a fecha de hoy ya no existen, quizá por meras decisiones del infortunio. Entre tanto, otro asunto relacionado se mezcló en mi diálogo:
Alguien me comentaba la situación de un buen amigo. “Jorge se marcha unos meses a la India, quiere olvidar sus problemas aquí, allí encontrará sus respuestas”
Ante esa afirmación recuerdo que yo pronuncié una de mis creencias. “Vaya… ¿y realmente cree que en la distancia y si lo quieres en el olvido… esos problemas van a solucionarse? No sé… yo pienso que quizá ante una situación problemática lo mejor sea actuar sobre el tema, acción… creo que no se debe abandonar un problema, irse e incluso… esperar que desde lo lejos todo se ubique en su sitio…porque podríamos hablar en ese caso de un cambio de estados pero no de un cambio de estrategia profunda…”
Mi interlocutor en ese momento me contestó algo que realmente me hizo pensar. Me dijo algo parecido a que en ocasiones uno no puede trabajar un problema dentro del problema porque puede resultar una experiencia realmente surrealista e incluso esquizofrénica.
“Quizá Jorge sea de esos tipos que necesita salir para ordenar sus ideas. O quizá solamente necesite apartarse de todo lo que tiene para valorarlo, para sentir que lo añora y en definitiva, para respirar profundamente y ya con los pulmones llenos, aferrarse completamente a vivir de una vez lo que quiere, solucionando sus temas”
Y justamente, después de esas palabras, pienso que aquí está la clave del saber estar sólo. En ocasiones es necesario sentir la soledad para sentirse acompañado del propio yo. Muchas veces en la soledad nos hacemos y nos rehacemos, nos inventamos, colocamos piezas en el puzzle, desechamos aquellos pensamientos y aquellas historias pasadas que ya no nos sirven y que por desgracia, a menudo no nos permiten avanzar todo lo que desearíamos…A veces lo que uno busca está tan cerca que no es capaz de verlo… en ocasiones puedes vivir algo, vivir una historia de una forma tan obvia, tan feliz, tan evidente y tan clara… que entre tanta luz te quedes ciego”
Quizá mi interlocutor haya destruido por completo mi creencia, algo que de ser así, evidentemente le agradezco. Y es que… en ocasiones la experiencia no es lo que le pasa al hombre, es lo que el hombre hace con lo que le pasa. Y en ese sentido, encontrarse a solas con la soledad misma puede ser un salto cualitativo de gran ayuda. No tengas miedo a la soledad, quizá conviviendo unos días con ella puedas volver a gozar de tan buena compañía.

domingo, 20 de junio de 2010

TAN CANSADA…

Esta noche todo se me hace tan pesado, tan cansado, tan vacío que ya no sé ni siquiera por qué lo escribo. A veces me da rabia sentir ese tipo de sensaciones, sentir que debo parar para que algo evolucione, sentirme sola quizá, no querer sentirme triste. Quizá sea ese carácter ariano al que algunos se refieren, esa impaciencia en busca siempre de lo instantáneo. Desaparecer, rehacer, dejar de hacer, proyectar, dejar de dar, ser ausente, dejar de hacerte presente. Tantas opciones y tantos bloqueos.
Esta noche me siento sola. Y quizá deba de creer más en esa soledad abierta a la posibilidad, pero hay algo que no llevo bien, algo que cada vez me cuesta más, que cada vez se me hace más difícil. Se trata de tener paciencia si lo queréis, se trata de creer, de ver siempre el lado positivo, de creer que en un mundo perfecto toda imperfección se puede volver perfecta. Hoy no soy más capaz de sentir eso. Hoy empiezo a llenarme de vacío y no diré que me asusta pero os diré que me cansa.
Me siento realmente cansada, cansada de llegar a la misma encrucijada, al mismo punto en el que la historia se repite y al mismo punto en el que no puedo hacer nada porque nada depende de mi persona. A veces desearía no tener ese poder de ver más allá, de saber cómo acaban las historias. Sé que por un lado muchos pensaréis que esa es una gran suerte, que no debo preocuparme por nada porque dentro de mí las señales marcan la ruta pero sobretodo, me dibujan el resultado. Pero sé, a su vez, que por otro lado eso es una pequeña gran tortura, puedes ver dónde vas a llegar pero no puedes ahorrarte todo el proceso.
Hoy y ahora, estoy totalmente sola. La noche, el humo, el silencio, la pantalla. He llegado a casa sobre las tres de la madrugada, Buena compañía y buen vino. Buenas intenciones y buenos planes de futuros, pero todo ello… bajo la cena de la incertidumbre, del no saber al solitario. Y eso me hace pensar una y otra vez hacia donde estoy llevando mi tiempo. ¿Cuántas horas más voy a pensar en eso? ¿Vale la pena pintar un cielo azul cada mañana para aquél que no puede verlo? ¿No sería mejor abandonar las intenciones y dejar que sean las situaciones las que marquen los esquemas?
Creo que todos en alguna ocasión nos hemos sentido realmente cansados, asqueados incluso. Pensar y pensar, desear que algo evolucione y día tras día… un paso adelante y dos atrás. Y pienso, vuelvo a pensar… y cómo ya escribí en alguna ocasión, llego a pensar que pensar tanto no puede ser bueno. Entonces decido que debo salir de ese bucle que no termina. Y decido que cuando algo en mi mundo no funciona, no me interesa. Y me duele demasiado aferrarme a mí, dejar de pensar en cómo acabará un evento, en cómo será esa respuesta que en la espera me desespera mientras yo espero sola…

Y simplemente, decido poner pausa.

Amigo, cuando no encuentres la salida, pon pausa. Si… pausa. Me cuesta demasiado dejar de creer que todo saldrá bien a fecha de hoy y me cuesta porqué ya lo he creído en demasiadas ocasiones. Voy a poner pausa en ese pensamiento en concreto. Y voy a visualizar cómo será el resultado. Ahora que ya lo tengo, voy a cerrar los ojos mientras mi rostro anda sonriendo. No voy a pensar más en ello. Esta noche sólo hay sitio para el silencio.

martes, 1 de junio de 2010

ANTES DE APRENDER, HAY QUE DESAPRENDER LO APRENDIDO

Esta tarde he tenido una de esas entrevistas realmente interesantes, uno de esos diálogos en los que mientras escuchas a la otra persona, todo va cuadrando en tu interior. Llevaba días dando vueltas a varios asuntos y entre ellos, me preguntaba por qué a veces es tan difícil o mejor dicho “creemos” que es tan difícil comenzar de nuevo.
La persona con la que he hablado, Darío, mencionaba el conflicto que existe en las relaciones humanas. Lo hacía desde el punto de vista del desarrollo de la conciencia, desde el punto de vista de la importancia de ser infinito, desde la creencia de que la felicidad está en lo que somos en nosotros mismos. Sus palabras eran realmente profundas, incluso místicas diría… Me estaba contando el hecho de ser uno mismo, si… esa frase que para algunos ya empieza a ser maldita… cuando de repente, mi mente se ha ido por un segundo al pasado, al oráculo de Delfos, a aquella afirmación que en él había, a aquello de “conócete a ti y conocerás a los demás y al universo”.
Quizá lo cierto es que ese conocerse y ese re-conocerse se hayan hecho barbarismos ya comunes pero yo pienso que si realmente quieres dar ese paso, “salir de ti para entrar en ti” que dirían los filósofos, debes tener la suficiente capacidad de asumir que para ello es necesario un cambio de consciencia, un cambio de perspectiva, un asumir que en el fondo todos somos iguales -todos somos humanos- pero que en las formas todos somos realmente diferentes.
Lo gracioso de esto es saber conectar, saber encontrar esas diferencias que nos recompensan pero sobretodo, y desde mi punto de vista, tener la capacidad y la honradez de reconocer que antes de aprender debemos desaprender lo aprendido.
Muchas veces nos hablamos desde nuestro ego y pretendemos llegar a los otros a través de él. Muchas veces lo tenemos todo demasiado claro, muchas veces reconocemos momentos de vida que ya hemos vivido y que no nos gustan, momentos que se repiten, historias que se repiten, monotonías laborales, mismos problemas de pareja, mismas discusiones y en el fondo, mismos deseos de acabar con los recuerdos. En ese sentido, y siguiendo lo que comentaba Darío, pienso que debemos de desaprendernos de lo aprendido antes de aprender.
Es algo parecido a la ducha diaria… recuerdo que hace años, en una de esas discusiones de relación adolescente alguien me decía que pensaba que uno no puede empezar ninguna historia sin abandonar todos sus problemas y todas sus paranoias pasadas, algo parecido a lo que aquella canción decía sobre el no poder cambiar de corazón sin sufrir primero… y sin llegar a ser cursi ni dramático poético… creo que algo de razón había. Debemos mirar qué llevamos a cuestas y qué vamos a compartir. Quizá en ocasiones alguna situación nos alarme y nos diga, “oye… esto ya lo viviste”. Pero planteémonos: ¿eso es tropezar con la misma piedra o eso es interpretar que estamos tropezando con una piedra parecida? Realmente tu día a día es una repetición de lo vivido o es sólo algo que tu asocias a un recuerdo, a una experiencia? ¿Buscas la novedad o la comparación? Quizá debas de entender que para aprender primero hay que desaprenderse de lo aprendido. Quizá hoy tu trabajo no sea divino pero no quiere decir que si empiezas otro y no acaba de salir seas un fracasado. Quizá en algún momento de tu horario laboral habrá situaciones que te llevarán a tu antigua oficina, que te harán dudar o que te harán sentir fuera de sitio, y te dirás a ti mismo, “yo no sirvo para esto…”, pero aún así, quizá lo que debas plantearte ante ese monólogo sea algo tan simple como desprenderte de lo vivido para vivir lo que estás viviendo.

I és en aquells moments en els que et preguntes i ara què he de fer...?

Avui em sento malament. Aquest matí he anat a la platja, una bona amistat i gent que no coneixia. Hores de pausa i bones vibracions. Gent, nens, sorra que t’arriba... he desconnectat uns instants i sense voler-ho, i per això em sento malament, la meva oïda s’ha plantat a la tovallola del costat. Dues dones, una imagino que calmant a l’altra. Més o menys el tema de la seva conversa deia el que us escriuré a continuació... M’ha semblat força curiós tot el que aquella dona explicava a l’altra, si més no, potser us farà reflexionar...
La conversa que agafo en préstec ha estat alguna cosa així:

- “Hi ha moments en els que una persona no sap cap on anar, cap on encaminar-se, de cop i volta tot és meravellós i per qualsevol circumstància, de sobte el món construït decau, aquell somni que havies deixat dalt d’un pedestal, de cop perd llum i perd credibilitat; deixa de ser el que era i si, has d’assumir per activa o per passiva que tot s’ensorra, sense entendre perquè, sense voler ser dramàtic, intentant ser pràctic i intentant no buscar massa sentit al perquè de les coses. Hi ha moments en els que el dubte pot aparèixer i crear sensacions de tristesa, de qüestionar-te què és el que has fet malament si és que has fet alguna cosa malament... quin altre joc de mans pots inventar, cap on pots portar la teva història. I penses, i tornes a pensar i penses tant... fins que en algun punt del teu pensament... penses que ja t’has cansat de pensar, de buscar la manera, d’estimar, d’entregar, de voler fer sentir bé a l’altre, de donar el millor, d’intentar sempre superar el límit de la felicitat, de portar el dia a dia a un constant estat de benestar. Te’n adones de que potser no ha de ser tan difícil, que les coses a vegades s’han de deixar respirar per tornar a agafar embranzida.

Però quan passa això, quan instal•les la pausa en el teu camí, penso que has de parar realment i sentir el teu jo, mirar-te al mirall, observar què estàs fent i cap a on estàs anant. Allò que per a tu és bo, allò que per a tu és donar el millor, aquell “estar bé amb algú”, ho és només per tu i no té perquè ser-ho per a un altre.

Potser calgui començar a desprendre, potser calgui abandonar tanta autoestima i tanta creença de que tu pots aconseguir tot el que et proposis, perquè a vegades cal entendre que perdre també és guanyar i que hi ha coses que no depenen de tu. I no des del punt de vista de la derrota romana, simplement des del punt de vista de les oportunitats que estaves deixant passar. Sol ser un procés dolorós, fins i tot un procés amb regust a aigua salada, però un procés al cap i a la fi que comença i que en algun moment s’acaba.
Pots apostar totes les teves possessions per allò que vols, per aquella persona que estimes, per allò que sempre has volgut... però quan apostes, com en tot joc, no tens perquè guanyar. Tot són resultats. A vegades és tan senzill com deixar de ser egoista, perquè el que és bo per a una persona no té perquè ser-ho per a una altra. El mapa no és el territori que diuen...i possiblement, a vegades cal pensar per què un pres necessita demanar llibertat. I és en aquest moment en el que et preguntes què has de fer. I és tan senzill com assecar-se les llàgrimes i pensar que si et demanen la llibertat no pots negar-la. Ningú és amo de ningú, ningú pot ser esclau d’una esclavitud que no li pertoca. No pots tallar les ales a qui constantment demana volar. Simplement, i per més que et pesi, tanca els ulls i sigues fort, mira’t aquell rostre que tantes vegades has besat i simplement deixa que aquella paraula que el teu cor no vol pronunciar surti per si sola, empassa’t el desig d’estima, les ganes de no perdre aquell somriure, les ganes d’aquell futur tan llunya però tan volgut i simplement pronuncia un “Vola, vola lluny, alt i ben clar...” Troba’t a tu en tu, sigues fort, respira. No té perquè desfer-se res, al cap i a la fi, el temps només enterra el que el cor ha donat per mort”

Commovedor, no?? ;-)